“El beso”, de Robert Doisneau. Luces y sombras de una gran foto.

Por muchos años tras ser publicada en la revista LIFE en 1950, “Le Baiser de l’Hôtel de Vile” (El beso del Hotel de Ville) fue considerado un maravilloso ejemplo de fotoperiodismo espontáneo. Allí, entre las populosas calles parisinas, Doisneau había, aparentemente, capturado un momento de pasión impulsiva entre una joven pareja.

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Su amoroso abrazo esta en marcado contraste con las duras expresiones de los paseantes. La pareja parece transportada a un mundo de pasión alejada de la monótona rutina de la vida diaria. El desenfoque de movimiento del fondo envuelve a la imagen en una bonita atmósfera.

Esta imagen era parte de un encargo de la revista LIFE a Doisneau sobre París como una ciudad romántica. En una entrevista en 1987 Doisneau rememoró las circunstancias en las cuales “El beso” fue tomada.

El beso 2

“Había unos pocos problemas con la ley” dijo “Parece ser que la gente tiene derechos sobre su propia imagen y eso me impide a veces captar su espontaneidad. Así que tuve que pararles y decir, ‘He reparado en vosotros mientras paseaba ¿os importaría besaros de nuevo?’ Eso es lo que pasó con “los amantes del Hotel de Ville”, repitieron el beso”.

“‘Los amantes del Hotel de Ville’ fue parte de una serie sobre la cual ya había trabajado por una semana y la cual tenía que completar con dos o tres fotos del mismo tipo. Pero el hecho de que fueran preparadas nunca me preocupó. Después de todo, nada es más subjetivo que la lente, nunca mostramos las cosas como realmente son. El mundo que estaba tratando de presentar era uno donde me sentiría bien, donde la gente sería amigable, donde podría encontrar la ternura ansiada. Mis fotos eran como una prueba de que tal mundo podía existir”.

Doisneau no se consideraba como uno de los mejores fotógrafos del momento, pero gradualmente fue ganando popularidad. En los ochenta fue contactado por un editor que quería usar la imagen como poster. Así llegó a convertirse en uno de los poster fotográficos más vendidos. En 2005, la agencia de fotos Rapho,que poseía los derechos de la imagen, estimó esa foto había generado más de 650.000$ a la agencia y al fotógrafo. Se ha convertido en la imagen más famosa de Doisneau y una de las imágenes más icónicas del siglo XX.

Sin embargo, su fama y los royalties generados, también dieron problemas a Doisneau. A finales de los ochenta, Jean Louis y Denise Lavergne escribieron a la hija de Doisneau, Annette, y proclamaron que eran los amantes de la foto. Más tarde llevaron a Doisneau ante los juzgados con  el animo de  recibir un porcentaje de los beneficios generados por la imagen. Con el juicio avanzado, Doisneau reveló la verdadera identidad de los amantes: eran la actriz y modelo Françoise Bornet y su novio entonces Jacques Carteaud.

En 1993, la corte rechazo las reclamaciones de los Lavergne pero entonces Bornet también denunció al fotógrafo por una parte de los beneficios del poster. Ella dio una ligera versión diferente de los hechos diciendo que Doisneau la había visto besar a su novio en una cafetería. Se había acercado a ellos y les había pedido que posaran para la foto en la calle, lo cual ellos hicieron unos pocos días más tarde. Su reclamación también fue rechazada cuando Doisneau proveyó pruebas de que la había pagado una suma acordada en su tiempo. En ese pago iba incluida una copia de la fotografía.

Las batallas legales llegaron a su fin y los beneficios de Doisneau fueron preservados, pero la publicidad que generó el caso significó que mucha gente se enteró ahora que la fotografía era un posado. Algunos se sorprendieron y se decepcionaron, eso devaluó el valor de la fotografía y dañó la reputación de Doisneau.

Delicado de salud y con 81 años, todo ese episodio ensombreció la vida de Doisneau. Doisneau murió al año siguiente por complicaciones en una operación de corazón. Su hija Annette dijo: “Ganamos en los juzgados, pero mi padre sufrió muchísimo. ‘El Beso’ arruinó los últimos años de su vida. Y eso añadido a la enfermedad de Alzheimer y Parkinson de mi madre hizo que mi padre muriera de tristeza”.

No obstante, “El Beso” no ha perdido nada de su popularidad y, posado o no, fue magistralmente plasmado. Permanece como un fuerte símbolo de la pasión juvenil y de la ciudad en la que fue fotografiado. Tanto es así que Bornet llevó a subasta en 2005 la foto original que le entregó Doisneau poniendo un precio de salida de 20.000$ pero vendiéndola por 202.000$. Uno de los mayores precios pagados por una foto del siglo XX.

La clave del éxito quizás resida en algo que la misma Bornet dijo después de vender la copia: “La foto fue preparada, pero el beso fue real”.

Se puede dar un vistazo a la vida y obra de Doisneau en www.robert-doisneau.com

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