José Ortiz Echagüe. Un gentilhombre de cámara.

José Ortiz Echagüe fue un ingeniero militar, piloto y fotógrafo español (nacido en Guadalajara en 1886 y fallecido en Madrid en 1980) cuya obra mostraba belleza y majestuosidad, delicadeza y sensibilidad en sus composiciones, y respecto y afecto por los tipos tradicionales que retrataba.

Miembro de una familia militar, pasó su infancia en Logroño, donde su padre estaba destinado, hasta que en 1903 regresó a su ciudad natal para ingresar en la Academia de Ingenieros Militares.

De pequeño quiso ser pintor como su hermano Antonio pero vio su vocación pictórica frustrada por imposición paterna. Su tío entonces le regaló una cámara y así, José enfocó su creatividad hacia la fotografía y hacia la plasmación de los caracteres más definitorios de un pueblo: sus costumbres y atuendos tradicionales y sus lugares.

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En 1903 ingresó en la Academia de Ingenieros Militares, cumpliendo destino en el norte de África. Trabajó en 1909 como responsable del servicio de fotografía aérea, lo que le permitió practicar sus dos grandes pasiones, la toma de instantáneas y los ingenios aeronáuticos. Para entonces ya era un fotógrafo de reconocido prestigio que había conseguido retratar a Alfonso XIII y realizar la famosa fotografía Sermón en la aldea (1903) con medio minuto de exposición, en la que aparecía todo un pueblo.

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En 1911 formó parte de la primera promoción española de pilotos de aviación y obtuvo una de las titulaciones pioneras del país. En 1912 marchó a Argentina pero, con el recrudecimiento de la guerra de Marruecos, decidió regresar. En París adquirió tres aviones que trasladó al aeródromo de Tetuán y en 1914 se convirtió en el primer aviador en realizar la travesía aérea del estrecho de Gibraltar, al hacer el raid Tetuán-Sevilla.

Tras su regreso definitivo en 1915 del Norte de África fundó en 1923 Construcciones Aeronáuticas S.A. (C.A.S.A.). Tres años después, la compañía entregó el primer avión metálico de fabricación nacional. La expansión del negocio quedó paralizada temporalmente con la restricción del gasto militar que decretó el gobierno republicano y CASA diversificó su producción hacia la industria ferroviaria.

Más tarde, en 1950, fundó la primera industria española de fabricación de automóviles en cadena, SEAT, de la que fue presidente hasta 1976, año en que fue designado Presidente de honor vitalicio de esta compañía.

Por toda su labor recibió en 1914 el título de Geltilhombre de Cámara. Gentilhombre de Cámara con ejercicio era una clase palaciega de la Real Casa y Patrimonio de la Corona de España, a la que, durante los reinados de Fernando VII, Isabel II, Alfonso XII y Alfonso XIII, se accedía como un honor conferido por el Monarca. Las personas que ostentaban tal título no tenían ya funciones concretas dentro del ceremonial de la corte, ni prestaban servicio salvo excepciones, siendo su nombramiento una señal del aprecio real.

En el campo de la fotografía artística es quizá el fotógrafo español más popular y uno de los más reconocidos internacionalmente. En 1935 la revista American Photography lo consideró uno de los tres mejores fotógrafos del mundo. Algunos críticos lo consideran el mejor fotógrafo español hasta el momento, lo cual es más meritorio porque la fotografía fue para él una afición a la que dedicaba ratos libres, especialmente los fines de semana y durante sus viajes.

Desde el punto de vista artístico y por su formación y temática se le podría considerar el representante de la generación del 98 en la fotografía. Se le suele encuadrar dentro de la corriente fotográfica del pictorialismo, siendo el mejor representante del llamado pictorialismo fotográfico español, aunque esta denominación no le gustaba. Su obra fotográfica se enfoca hacia la plasmación de los caracteres más definitorios de un pueblo: sus costumbres y atuendos tradicionales y sus lugares. Consigue expresar con sus fotografías una expresión personal más cercana a la pintura, casi siempre mediante efectos durante el positivado.

En el 1930 publica en Alemania su libro primigenio, el que se convertiría con los años en una joya para los coleccionistas, y del cual se hizo también una edición española ampliada, con el título de: “España Tipos y Trajes”.

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Durante los cuatro años siguientes recorre de nuevo la geografía española con su cámara y selecciona las pruebas; de esa manera surge su segunda obra: “España Pueblos y Paisajes”, de la cual se han totalizado en sucesivas ediciones, más de 90 000 ejemplares.

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Además de la temática de los personajes y costumbres populares de su país, se interesa también por las facetas religiosas del pueblo. Un tema tan sugestivo y difícil merecía un tercer tomo, el cual salió a la luz con el sugestivo título de: “España Mística”.

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Al final terminó su famosa tetralogía, con una temática considerada por los expertos como un auténtico “poema” fotográfico, se trata de: “Castilos y Alcázares”. Todos estos volúmenes están totalmente agotados desde hace años, lo cual demuestra el gran interés y la subsiguiente demanda que suscitaron.

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A estos cuatro habría que añadir la serie sobre Marruecos y las llamadas “Fotos Familiares”, que son imágenes personales pero dotadas de una gran calidad como las otras.

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Sus instantáneas, son de una gran expresividad, e incluso, llegan a simular pinturas mediante los efectos que realizaba en el positivado. El mismo revelaba sus fotografías empleando la técnica carbón-fresson. A pesar de que está modalidad pronto quedó desfasa el Ortiz Echagüe continuó empleándola a lo largo de 75 años. Con está técnica conseguía un mayor contraste, ya que su producción es únicamente en blanco y negro.

Para realizar el carbón-fresson, el papel se cubre con una fina capa de gelatina a la que se añade pigmento negro y se hace fotosensible. De esta manera, se obtienen copias por contacto, donde menos luz recibe queda la gelatina más blanda y blanca, mientras que si recibía más luminosidad se endurece y oscurece. La copia se lava con agua y aserrín, para rozar el papel y eliminar la gelatina blanda con el pigmento negro para que se den zonas blancas, mientras que la endurecida resiste, creando zonas negras.

Una vez obtenida la imagen, y con el papel aun húmedo, la instantánea puede retocarse mediante el uso de pinceles o raspadores. Además de la opción de poder intervenir la fotografía, se obtienen gran cantidad de tonos estables, motivos por los que Ortiz Echagüe apreciaba tanto esta técnica. Finalmente, se obtienen fotografías con un efecto rugoso y aterciopelado.

Sin embargo, no solo se requiere gran habilidad para el manejo de este método, sino que son imprescindibles una buena composición y las luces.

Os dejamos con un breve vídeo grabado con motivo de la Exposición “Norte de África” en el cual se puede apreciar también mucho de su obra.

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