Hoy los nikonistas cumplimos 100 años. “I am Nikon”.

Hoy todos los Nikonistas estamos de celebración: Nikon cumple 100 años. Nuestros amigos canonistas tendrán que esperar aún 20 años para celebrar el suyo.

Un 25 de julio de 1917, con el nombre de Nippon Kögaku Kögyö, se crea una sociedad que llegaría a conocerse poco más tarde como Nikon. Surgida como unión de dos sociedades líderes en el sector de la óptica, empezó dedicándose a la fabricación de lentes e instrumentos de precisión para cámaras, microscopios y prismáticos.

Fue durante la Segunda Guerra Mundial que Nikon se convirtió en la proveedora principal de equipamiento óptico al ejército japonés llegando a tener 19 fábricas y 23.000 empleados. Después de la Guerra tuvo que enfrentarse a una gran crisis y reestructuración partiendo de una única fábrica y 1.400 empleados.

No obstante, la casualidad hizo que sus caminos se encontrasen con los del fotoperiodista David Douglas Duncan y que éste diese a conocer sus ópticas al mundo. Su presencia en las Guerras de Corea y Vietnam, donde superaron en resistencia y calidad a sus rivales, causó el resurgimiento de la marca y la aparición de sus primeras réflex.

Mi experiencia con Nikon comenzó en el 2002, aunque mi primera cámara reflex fue una Minolta Dinax 5xi comprada en el año 1992. En aquel entonces las Minolta contaban con algunas innovaciones bastante curiosas: el zoom de los objetivos estaba motorizado con lo que bastaba girar levemente el anillo del zoom para que se ampliara o redujera el encuadre, poseía un sistema automático de enganche del carrete que te permitía sacar unas 3 fotografías más a las indicadas en el carrete, y tenía dentro del visor óptico un sensor infrarrojos que enfocaba allí dónde dirigías la mirada (aunque podía dar algún problema si utilizabas gafas).

Una avería irreparable hizo que tuviese mi primer contacto con Nikon, más específicamente con el modelo Nikon F-50. Gracias a una asociación de fotografía pude seguir practicando esta afición con una cámara bastante básica pero que cumplía bien sus funciones y me permitía seguir avanzando en mi afición a la vez que me permitió cubrir, fotográficamente hablando, nuestros primeros viajes por el extranjero.

En el año 2005 la situación económica personal empezaba a mejorar y pude adquirir de segunda mano una Nikon F-601M a un buen amigo que acababa de dar el salto a la fotografía digital. Esa cámara robusta permitía tener un control mejor de la exposición gracias a su buena medición puntual y matricial, y el hecho que su enfoque fuese manual me permitió ir cogiendo soltura al enfocar y a no depender posteriormente del enfoque en situaciones en las que la cámara puede tener problemas y en situaciones de escasa luminosidad.

En el 2007, de nuevo gracias a la asociación fotográfica en la que estaba, pude adentrarme en el mundo de la fotografía reflex digital con la Nikon D70s. La tecnología digital me permitió experimentar nuevos aspectos de la fotografía de manera más rápida al poder ver los resultados de manera más inmediata, pudiendo hacer así las correcciones necesarias, y a poder contar en todo momento, gracias a los datos EXIF, con la información de los parámetros usados para conseguir la exposición correcta en todo momento.

Fue solamente un año más tarde cuando pude adquirir mi primera réflex digital, la Nikon D80, adquiriendo por separado el cuerpo de la misma y el objetivo 18-200mm VR que cubría ampliamente el rango de longitudes focales más comunes, y pudiendo explorar así muchas más disciplinas fotográficas.

Hasta el momento esta ha sido la cámara a la que tengo más cariño, la que más tiempo ha estado conmigo y en especial por su buen comportamiento ante el mal trato que sufría cuando íbamos de viaje y nos metíamos por zonas con condiciones no demasiado “adecuadas” para una cámara. Francia, Suiza, Dinamarca, Suecia, Bélgica, Holanda, Austria, Irlanda, Alemania, han sido algunos de los lugares en los que me ha acompañado,  y aunque en situaciones de escasa luminosidad no se comportaba muy bien al usar ISOs altos, estoy muy orgulloso de ella.

Finalmente, desde hace unos 3 años, la última cámara de Nikon en llegar a mis manos es una Nikon D7100. El salto generacional con respecto a la D80 se hace notar, tanto en el rápido enfoque como en el tratamiento del ruido a ISOs altos y la infinidad de nuevas opciones y funciones que ofrece. Su comportamiento ante condiciones golpes y mojaduras sigue siendo muy bueno como he podido comprobar en Suiza e Islandia, y sus nuevas funciones siguen abriendo nuevos caminos a la experimentación y el crecimiento como fotógrafo aficionado.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Espero seguir disfrutando mucho de esta cámara. No sé los derroteros que puedo seguir en el mundo de la fotografía ya que las mirrorless están entrando con mucha fuerza en este mundillo, pero de seguro es que Nikon estará entre las opciones que tendré en cuenta cuando tenga que cambiar de cámara.

“I am Nikon”.

 

 

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