¿Cuál es el trípode que mejor se adapta a mis necesidades?

Después de adquirir nuestra cámara fotográfica lo primero que solemos adquirir es un trípode. Tenemos la noción de que nos ayudará a conseguir más estabilidad y a poder hacer fotografías de larga exposición. Pero raramente tenemos un mayor conocimiento en nuestros inicios de lo que nos puede aportar un trípode y los diferentes tipos de trípodes que existen.

Sucede igual que con los objetivos: podemos usar un mismo objetivo para diferentes disciplinas fotográficas, pero siempre habrá alguno que se adapte mejor que otro a tal disciplina, y dentro de tal objetivo vamos a encontrar también diferentes calidades.

Tipos de trípodes.

1.- Trípode de bolsillo.

Son pequeños y muy ligeros, siendo muy fáciles de llevar y pensados principalmente para soportar un pequeño peso como puede ser el del teléfono móvil o una pequeña cámara compacta. Los vamos a usar para hacernos un autorretrato o para hacer la foto de grupo cuando viajamos.

Para usuarios más experimentados nos puede servir para sujetar un flash y hacer esquemas de iluminación disparándolo remotamente.

2.- Trípode de mesa.

También son pequeños y ligeros, aunque quizás un poco más grandes que los anteriores. Están pensados para colocarlos sobre una superficie lisa y nivelada. Se utilizan también para autorretratos y fotos de grupo, pero también para la fotografía macro tanto en casa como en la naturaleza, y para la fotografía de viajes. Pueden soportar una cámara de tamaño medio y son muy buenos para fotografiar también desde ángulos bajos.

3.- Trípode de viaje.

Son trípodes que plegados ocupan alrededor de los 50cm y desplegados nos van a llegar a la altura del pecho o de los ojos. Son capaces de aguantar hasta una cámara DSLR con un modesto zoom o una cámara de vídeo modesta. Los vamos a usar en nuestros viajes, en las salidas a la naturaleza y para la grabación amateur de vídeo.

4.- Trípode mediano.

Están a medio camino entre los trípodes ligeros de viaje y los más pesados de estudio. Van a llegar hasta la altura del ojo o por encima de ellos y van a permitir el poder intercambiar sus cabezas. Van a ser capaces de soportar el peso de grandes zooms e incluso cámaras de medio formato.

5.- Trípode de estudio.

Son grandes, pesados y muy estables. Casi siempre son usados con una cabeza diseñada específicamente para el tipo de fotografía que se va a realizar: moda, grabación de vídeo, publicidad, etc.

10 características debemos de considerar a la hora de examinar un trípode.

Una vez decidida la disciplina fotográfica que vamos a realizar, vamos a analizar las características que debemos de mirar en la descripción del trípode para ajustarlo aún más a nuestras necesidades.

1.- Tamaño plegado.

Es importante conocer el tamaño del trípode cuando esté completamente plegado para saber si vas a poder llevarlo en tu maleta de viaje o  saber si te va a consumir mucho espacio en casa cuando no lo estés utilizando.

2.- Tamaño totalmente desplegado.

Este va a ser un factor importante en nuestra fotografía de naturaleza, deporte o estudio. Si el trípode es lo suficientemente alto para que llegue hasta la altura de nuestros ojos vamos a poder mirar a través del visor de nuestras cámaras con una posición cómoda, sin tener que inclinarnos, lo cual hará la experiencia fotográfica más agradable y duradera.

En el caso de fotografía de paisaje, en el que no estamos continuamente mirando por el visor, podemos escoger un trípode no tan necesariamente alto.

3.- Peso.

Normalmente el peso va a conferir a nuestro trípode estabilidad y firmeza, pero es un gran hándicap si vamos a tener que ir cargados con él en exteriores, además podemos compensar la estabilidad de un trípode más ligero con un buen anclaje en el suelo o añadiendo un lastre.

4.- Máximo peso soportado.

Necesitamos conocer si el trípode va a soportar el peso de nuestra cámara con nuestro objetivo más pesado y con algún accesorio como pueda ser el flash (y procuraremos darnos un margen de seguridad para no ir muy justos). Si el peso de nuestro equipo supera al soportado por el trípode puede que las sujeciones de la barra central o de las patas no aguanten tanta tensión y colapsen.

5.- Tipo de cabeza.

Tenemos cuatro tipos de cabezas de trípode: de bola, de manillas, de joystick y de video.

Las cabezas o rotulas de bola son rápidas de orientar. Simplemente aflojamos el agarre, giramos la cámara mientras encuadramos con el visor o la pantalla, y cuando tenemos el encuadre fijado apretamos la rótula. Este tipo de rotula es deseable cuando necesitemos cambiando de encuadre rápidamente bien porque estemos fotografiando acción, un entorno cambiante, o un espacio con múltiples escenas. Son las más extendidas y versátiles.

Las de joystick son una variante más actual de las de bola, en las que un resorte accionado por un gatillo nos permite hacer el agarre de forma más rápida.

Las cabezas de manecillas son muy precisas. Cada manecilla controla un eje de rotación, algunos incluso presentan una escala reglada para orientar la cámara en un ángulo preciso y determinado. Son aconsejables para fotografía de estudio, paisaje y macro.

Las cabezas para la grabación de vídeo son muy parecidas a las de manecillas. A diferencia de éstas solamente tienen una manecilla que sirve para bloquear el movimiento de la cabeza y para girar el cabezal alrededor del eje vertical y hacia arriba y abajo. En su interior contienen un aceite que hace que el movimiento de la cabeza sea suave. Como su propio nombre indica están pensadas para la grabación de vídeo.

6.- Pies.

Los trípodes llevan unos pies de goma que ayudan a que no se deslice cuando nos encontramos en interiores. Algunos trípodes presentan estos pies en forma de bola que pueden enroscarse hacia adentro revelando unas púas para poder ser clavados en la tierra cuando estamos en exteriores.

7.- Bloqueo de las patas.

Tenemos dos tipos de bloqueos de las patas: de giro o con palometas. Con el primer tipo giraremos unos anillos para apretar las patas, y con el segundo tipo desbloqueamos la palometa, ajustamos la pata y volvemos a ajustar la palometa. Con este segundo mecanismo conseguimos realizar esta función de una manera más rápida que con el primero.

8.- Columna central.

La columna central es la que nos confiere una altura extra una vez extendidas las patas en su total extensión. Hay algunos que carecen de columna central y nos permiten abrir las patas del mismo en un ángulo muy grande para poder tener la cámara casi a ras de suelo para poder hacer fotografía de animales o macro.

Tenemos también en algunos trípodes la posibilidad de invertir la columna central para poder usar nuestra cámara boca abajo y así acercarnos más a algún objeto cuando queramos hacer macro.

Otros trípodes además nos permiten, no sólo invertir la columna central sino también orientarla en distintos ángulos pensando también en la fotografía macro o de producto y así acercarnos más a los objetos. En estos casos debemos de verificar que la colocación de la cámara queda dentro del triángulo descrito por los pies del trípode o de otro modo estaríamos sacando el centro de gravedad del conjunto cámara/trípode de su zona de estabilidad y se nos caería. Otra opción es lastrar convenientemente el trípode con algún peso opcional.

Algunas columnas tienen en su parte inferior un pequeño gancho para que podamos lastrar el trípode con un peso adicional o usar nuestra bolsa o mochila a tal efecto. Lograremos así más estabilidad ante el viento o en casos como el anteriormente descrito.

9.- Materiales de construcción.

El material más común del que encontramos fabricados la mayoría de los trípodes es el aluminio, ya que se trata de un material relativamente barato y ligero. En los trípodes de mesa y de bolsillo podemos encontrar también trípodes fabricados en plástico. En las versiones más altas de gama encontramos trípodes construidos con fibra de carbono, los cuales son más resistentes y ligeros, aunque también más caros.

10.- Asideros.

Los trípodes más básicos, esos que tienen unas uniones metálicas entre las patas y la columna central para conseguir algo de estabilidad suelen tener un asa de metal o plástico para agarrarlos. Esa asa suele molestar bastante a la hora de maniobrar la cabeza del trípode y su tacto no es muy agradable con el frío. (Aunque muchos hemos empezado con ese tipo de trípodes, son unos modelos a los que no se los puede exigir mucho).

El resto de los trípodes van a tener al menos una de sus patas recubiertas de plástico o neopreno para ofrecernos un buen agarre y aislar nuestras manos del frío de las patas. Si el trípode tiene cubierta más de una pata nos permitirá ser más rápidos a la hora de cogerlo y moverlo.

10 consejos a la hora de usar el trípode.

Aprender a usar el trípode no sólo nos ayudará a preservar la vida del mismo y a conseguir mejores fotografías, sino que nos ayudará también a conocer qué tipo de trípode necesitamos para nuestro estilo de fotografía.

1.- A menos que estemos buscando ángulos creativos, extenderemos el trípode hasta la altura de los ojos para evitar estar inclinados mucho tiempo en posiciones incomodas que además pueden dañarnos la espalda.

2.- Analiza con la cámara los ángulos más adecuados para captar la escena antes de ajustar el trípode. Es más fácil realizar movernos sólo con la cámara para buscar el punto de vista que ir moviendo y ajustando el trípode para encontrarlos.

3.- Extiende las patas del trípode sólo cuando sea necesario. Cuanto menos extendamos las patas, más estable será el trípode. También es conveniente extender primero los tramos más gruesos y finalmente los más delgados.

4.- Evitaremos en lo posible tener que extender la columna central para seguir conservando la mayor estabilidad posible (mejor distribuir el peso sobre tres líneas que sobre una sola). Este será nuestro último recurso a la hora de ganar altura.

5.- Coloca una de las patas del trípode en la dirección en la que apuntamos. Así al apoyar nuestro cuerpo impedirá que vuelque hacia adelante.

6.- En exteriores, y en condiciones de viento, es bueno colocar algo de peso a nuestro trípode para ganar estabilidad. Eso podremos hacerlo si la columna central va provista de un gancho, y en muchas ocasiones nos servirá nuestra bolsa o mochila.

7.- Evita mover el trípode con la cámara acoplada. Desplazarnos cortas distancias está bien, pero andar largas distancias con la cámara colocada aumenta la posibilidad desengancharse del acople, se golpee o estemos forzando la cabeza del trípode al llevar las cosas en una posición inusual.

8.- Desactiva el sistema de estabilización de imagen de la cámara (IS en Canon, VR en Nikon). Estos sistemas tratan de compensar el movimiento de nuestro pulso, pero al encontrarse la cámara sobre un trípode esas vibraciones compensatorias lo que harán es sacudir nuestra cámara.

9.- Para tratar de reducir al máximo las vibraciones podemos usar la función de bloqueo de espejo (mirror lock-up). Así, si usamos velocidades lentas de disparo separaremos la vibración producida al levantarse el espejo del momento de la toma.

10.- También podemos usar el temporizador con un par de segundos de retraso o un disparador remoto para evitar las vibraciones y el movimiento provocado al apretar el disparador.

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