Análisis de los esquemas de iluminación. Qué aporta cada fuente de luz al retrato.

La iluminación en el retrato es algo muy importante, no sólo porque nos permite observar las características físicas del modelo, su expresión, su actitud, su volumen y proporciones; también nos permite trabajar las texturas, los contrastes claro-oscuro, los volúmenes…, y moldear con bastante margen de operación muchos de los factores que afectan a la expresión y comunicación visual.

Existen infinidad de esquemas, y nosotros mismos podemos ser creativos y encontrar muchos más que definan nuestro estilo. Vamos a analizar una serie de esquemas, los más comunes, para ver cómo afecta el número de luces y su distribución a la hora de dirigir la mirada o moldear el rostro.

1.- Iluminación frontal.

Es el tipo de iluminación que obtenemos cuando usamos el flash integrado en la cámara o cuando acoplamos un flash.

Este tipo de iluminación elimina casi por completo las sombras en el rostro que de otra manera nos permitirían moldear los volúmenes del rostro, lo cual hace que los mismos se vean bastante aplanados.

En cierto sentido es una iluminación bastante cómoda de utilizar, cierto es que no es la que mejores resultados nos puede ofrecer, pero es una iluminación que siempre tenemos disponibles y con la que no tenemos que preocuparnos por el lugar que ocupen las sombras sobre el sujeto porque independientemente de la posición de la cámara y la dirección del rostro, nunca va a crear sombras.

Con lo que sí debemos de tener cuidado es que dado que normalmente la vamos a realizar con el flash de la cámara o con uno acoplado a la misma, vamos a tener una luz dura que va a favorecer la aparición de brillos frontales que se acentúan aún más si el sujeto tiene la piel grasa o con sudor.

2.- Luz frontal elevada.

En cuanto desacoplamos el flash de la cámara empezamos a crear sombras y a moldear volúmenes. Esto nos abre una gran cantidad de posibilidades por eso es bueno examinar qué efectos vamos a conseguir en función de dónde coloquemos esas luces.

Con esta iluminación tendremos sombras en las cejas, la nariz y el cuello. Cuanto más alta esté la fuente de iluminación más pronunciadas serán estas sombras.  Todas estas sombras se distribuyen de forma simétrica sobre el rostro.

Si el modelo tiene pómulos pronunciados, éstos también proyectarán su sombra. Esta sombra normalmente se asocia a la delgadez y estilizan el perfil del rostro. Este recurso se puede enfatizar o suavizar con maquillaje.

La sombra en el cuello otorga tridimensionalidad al rostro y le dota de profundidad.

La sombra bajo las cejas refuerza la expresividad de las mismas y fortalecen el efecto de las sombras de ojos.

3.- Iluminación lateral central.

Colocamos ahora nuestra fuente de luz de nuevo a la altura del rostro del modelo. De nuevo, según vayamos desplazando el foco de luz iremos aumentando las sombras.

Con esta configuración desaparece la simetría en el rostro. Tenemos ahora una parte del mismo en sombra. Si el fondo también es oscuro perderemos la percepción de la anchura real del mismo, lo cual se convierte en un recurso interesante para adelgazar el rostro.

En la mitad del rostro opuesta a la luz aparecen zonas de luz y sombra que se acentúan grandemente si el modelo tiene un rictus prominente. Debemos de vigilar estos espacios de luz y sombra pues pueden resultar en un aspecto poco fotogénico al producirse zonas de luz inconexas y confusas.

Si seguimos lateralizando la luz llegamos a una situación en la que una mitad del rostro queda completamente en sombras partiéndolo en dos.

4.- Iluminación lateral cenital (Iluminación Rembrandt).

En este esquema desplazamos la fuente de luz tanto hacia un lateral como en altura. Es el esquema conocido como iluminación Rembrandt. Es uno de los esquemas más utilizados pues conserva los aspectos positivos del esquema anterior y soluciona los negativos.

Seguimos teniendo la posibilidad de perder la referencia del ancho del rostro. También tenemos una línea definida bajo la mejilla opuesta a la fuente de luz que realza el perfil y la prominencia del pómulo.

Desaparecen los espacios confusos de luces y sombras en la zona de sombra. Se crean en cambio una sencilla estructura de líneas claro-oscuras agradables a las que la mirada está habituada y que siguen aportando gran cantidad de información expresiva.

5.- Luz de relleno.

Empezamos a ver esquemas de iluminación con dos fuentes de luz. En algunos casos podremos sustituir esta segunda fuente de luz por un reflector pero no tendremos un control preciso sobre la intensidad de luz reflejada y su dirección. Por eso trataremos los siguientes esquemas como si tuviésemos otro flash.

La idea de esta luz de relleno es añadir algo de luz para suavizar las sombras proyectadas por la luz principal. De esta manera volvemos a obtener algo de detalle en las sombras manteniendo la estructura de las mismas. Es decir, podemos ver algo más en la zona de las sombras, pero éstas siguen estando donde se encontraban antes.

Esa luz de relleno va a hacer que perdamos ese efecto que “adelgazaba” el rostro al fundirlo en sombras con el fondo.

La intensidad de esa luz de relleno dependerá del efecto que queramos conseguir. Por norma general podemos empezar con una intensidad dos diafragmas por debajo de la luz principal.

Debemos de tener cuidado con el ángulo de incidencia de esta segunda fuente de luz para no sumar luz a las zonas la iluminadas por la fuente principal.

6.- Luz de contra.

Colocamos ahora esta segunda fuente de luz por detrás de sujeto en el lado opuesto al de donde procede la luz principal. Con esta luz conseguimos perfilar el rostro, con lo que ahora tenemos definida perfectamente la anchura del rostro. Obtenemos un gran impacto visual obteniendo una gran sensación tridimensional gracias a los numerosos contrastes claro-oscuros.

Se utiliza a menudo para marcar la prominencia de la mandíbula, enfatizando en los hombres su masculinidad y rudeza y en las mujeres su perfil estilizado. También aparecerá una línea de luz definiendo los pómulos si éstos son prominentes.

El efecto del contraluz desaparecerá si el cabello del modelo capta la luz antes de que llegue al rostro. Si dicho cabello es rizado y poco frondoso se crearán numerosas estructuras de luz y sombra en la mejilla fuera de nuestro control. Si el pelo es liso y brillante se creará una línea similar a la que se forma en el rostro. Si el cabello es seco, con gran volumen o cardado, parecerá iluminarse desde dentro. En ambos casos este efecto se reforzará si el tono del cabello es rubio.

Podemos variar el grosor de la línea de contorno creada por la contraluz cambiando el ángulo de dirección de esa fuente. Cuando dicho ángulo quede muy por detrás del sujeto, pueden aparecer fácilmente destellos. Podemos controlar estos destellos usando un parasol en el objetivo o con viseras en la fuente de luz. También si nuestro objetivo tiene alguna protección antidestellos.

Dependiendo del efecto que queramos obtener daremos una intensidad u otra a la fuente de luz, pero un buen punto de partida es con una intensidad un diafragma por encima de la luz principal.

7.- Luz lateral elevada + luz de relleno + luz de contra.

Si tenemos tres fuentes de luz podemos aunar los efectos conseguidos con los tres últimos esquemas de luz.

 

8.- Iluminación del fondo.

Analizamos ahora el hecho de colocar una fuente de iluminación orientada hacia el fondo sobre el que estamos haciendo la sesión de fotos. Para ver su efecto más claramente partimos del esquema de luz lateral elevada a la que añadimos esta fuente de luz. Debemos de tener en cuenta que el fondo no debe de encontrarse demasiado alejado del modelo.

Al iluminar el fondo tendremos una zona más iluminada que perfilará la silueta del rostro. Además lo separará del mismo y nos aportará un sentido de tridimensionalidad. Finalmente, este fondo claro dirigirá la atención del observador hacia el punto de luz.

Si tenemos un fondo uniforme podemos colorearlo usando filtros o geles de colores a la fuente de luz.

Si en vez de colocar esta fuente de luz apuntando hacia el fondo directamente detrás del sujeto la colocamos en un lateral formando un ángulo con el fondo, y aumentando la intensidad en al menos un diafragma, conseguiremos un fondo con una iluminación degradada.

 

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