7 características de la mochila fotográfica perfecta.

Con la llegada del buen tiempo y las vacaciones suelen aumentar el número de ocasiones en las que salimos a hacer fotos. Si ya tenemos cierto equipo adquirido: un par de objetivos además de la cámara, un trípode, flashes, filtros, etc., es imprescindible tener además una buena bolsa o mochila fotográfica. Si vamos a fotografiar mucho en exteriores y a dar largas caminatas, una mochila es lo mejor para que nuestra espalda sufra lo minímo.

Si bien mochilas fotográficas hay de muchos tipos y diseños, y tenemos cierta libertad para decidirnos por una u otra en función de nuestros gustos particulares, no es menos cierto que hay ciertas características que son deseables que tenga la mochila perfecta y que deberíamos buscar a la hora de adquirirla.

1.- Un buen diseño y buenos materiales en el exterior.

Nos referimos con ello a una buena ergonomía. La mochila debe adaptarse perfectamente a nuestro cuerpo, por lo tanto los tirantes y correas deben de poder regularse y ajustarse. Los tirantes deben de tener un buen acolchado y una forma tal que se acomode a la forma del hombro y no moleste al cuello. Debe permitirnos también que nos la podamos colgar y descolgar con facilidad.

Es bueno también que el diseño de la parte de la espalda pueda permitir que el aire circule y disminuir así la sudoración.

En cuanto a los materiales deben de ser resistentes. Con un buen sellado y cierta impermeabilidad que impida que penetre el agua en condiciones suaves de lluvia. Si se trata de lluvia intensa es conveniente que tenga una funda para la misma.

La zona de la base de la mochila debe de presentar un tejido algo más resistente ante rozaduras, pues normalmente va a descansar mucho tiempo en el suelo del campo sobre tierra o rocas.

Es importante también elegir un tamaño adecuado. Va a depender en gran manera del equipo que normalmente llevemos con nosotros en nuestras salidas, pero si solemos viajar en avión, deberemos de asegurarnos que se adapta al tamaño del equipaje de cabina. Normalmente deberemos de mantenernos por debajo de los 40 litros de capacidad.

2.- Bolsillos interiores y exteriores.

Aparte de equipo fotográfico propiamente dicho, vamos a estar transportando otro tipo de cosas con nosotros: tarjetas de memoria, discos duros, cargadores de baterías, mapas, documentos, cuadernos de notas, bolígrafos, etc. Es bueno que nuestra mochila tenga suficientes bolsillos para todas estas cosas de manera que podamos tener todos estos elementos perfectamente organizados y rápidamente accesibles.

Es bueno que los huecos para tarjetas, baterías y accesorios de limpieza del equipo se encuentren cerca de los compartimentos para la cámara; y que los huecos para documentos estén bien protegidos aunque accesibles.

3.- Espacio para un ordenador portátil o tablet.

Aunque quizás no es una de las características imprescindibles, si estamos varios días fuera un ordenador o tablet nos va permitir ir trabajando sobre nuestras imágenes y facilitar el almacenamiento de las mismas.

4.- Sujeción dedicada para el trípode.

Si vamos a hacer fotografía de paisaje, el trípode va a ser una herramienta de gran utilidad. Por eso es bueno que la mochila tenga un tipo de enganche o sujeción especialmente dedicado a este propósito, de tal manera que esté bien sujeto para evitar caídas o golpes.

5.- Contenedor exterior para una botella de agua.

Si vamos a estar mucho tiempo en exteriores es conveniente hidratarse de cuando en cuando, y si para ello tenemos que descolgar la mochila para acceder a una botella que tengamos en su interior es un verdadero fastidio. Parece simple, pero muchas mochilas fotográficas carecen de un bolsillo lateral en el que podamos transportar una botella de agua y acceder a ella de manera sencilla con un simple movimiento de brazo.

6.- Multitud de compartimentos configurables.

Los tamaños de las cámaras y de los objetivos es muy variado. Además, en muchas ocasiones vamos a estar variado de equipo y no vamos a transportar el mismo equipamiento siempre. Por eso es muy importante que contemos con un sistema que nos permita dividir el espacio a nuestra conveniencia.

La mayoría de las mochilas cuentan con un sistema acolchado de compartimentos que podemos distribuir y organizar según nuestras necesidades gracias a un sistema de velcros. Debemos de procurar que dicho número de posibles compartimentos sea el suficiente para nuestras necesidades y que podemos colocarlos en múltiples disposiciones,

7.- Apertura rápida lateral y apertura total trasera.

Es importante que dispongamos de una apertura lateral que nos permita acceder a nuestra cámara de forma rápida simplemente descolgando uno de los tirantes de la mochila y, girándola al frente, tengamos acceso al bolsillo de forma rápida. De esta manera en pocos segundos tendremos ya nuestra cámara a mano para hacer la fotografía.

Para un acceso completo a los compartimentos en los que se encuentra la cámara, una de las opciones más seguras es si tenemos la apertura total en la espalda. Eso permitirá que en zonas concurridas de gente tengamos la seguridad de que el acceso a la cámara está protegido de los amigos de lo ajeno.

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