En cuestión de sensores, cuanto más grande, mejor.

En los últimos años parece que la carrera por ofrecer la cámara con el mayor número de megapixeles se ha ralentizado y los fabricantes se están centrado ahora en incorporar a sus modelos de cámaras sensores más grandes. DJI ha aumentado el tamaño del sensor en la gama Mavic Pro 2, Nikon y Canon acaban de sacar sus modelos mirrorless full-frame con los modelos Z7 y EOS R, Fuji ha entrado en el mercado de las mirrorless con sensor de formato medio con la GFX 50R y un sensor 1,7 mayor que una fullframe, y muchas compañías de móviles, están aumentando el tamaño de sus sensores también.

La razón: pues mientras que el número de megapixeles no tienen mucho que ver con la calidad de la imagen sino más bien con el tamaño de la misma, el tamaño del sensor sí que influye en la calidad de imagen obtenida.

En igualdad de condiciones, cuanto más grande es el sensor, mayor calidad.

Para poder hacer una comparación justa necesitamos que el resto de los factores se mantengan constantes: mismo número de megapixeles, misma calidad de lente, procesador, condiciones de luz y de captura, etc.

Resueltas estas variables encontramos la respuesta en la tecnología que subyace en un sensor. Un sensor está compuesto por un número determinado de fotosensores (pixeles). Cuánto mayores sean estos pixeles, la información que capturan será más precisa. Podemos visualizarlo más claramente con una analogía. Imaginemos que cada pixel es un cubo que recoge lluvia. Si tenemos cubos más grandes recogeremos más lluvia y tendremos una medición mejor y más precisa de la precipitación media. Así, un sensor con pixeles más grandes recolectará más luz, y con mayor luz tendremos más información y mejor calidad de imagen. Sencillo.

¿Cómo se aprecian estas mejoras?

La manera más evidente en la que un pixel de mayor tamaño afecta a nuestra imagen es observando el ruido. Como hemos visto, un pixel más grande recolecta más cantidad de luz, lo que significa que cualquier pixel discrepante se puede promediar para producir una medición final más precisa. Eso explica también la mejor respuesta que presentan los sensores de mayor tamaño cuando aumentamos el valor del ISO.

Otra consecuencia directa del tamaño, y de la mayor cantidad de luz / información captada, es que vamos a tener un mayor rango dinámico en sensores de mayor tamaño. Es decir, vamos a poder captar muchos más tonos de luminosidad. (Es preciso recordar en este punto que el resto de variables deben permanecer constantes. Un procesador moderno ofrece mejor rango dinámico que uno de una generación anterior).

Efectos colaterales.

Como ya comentamos hace tiempo cuando hablamos de las diferencias entre sistemas DX y FX, el tamaño del sensor afecta al plano de enfoque, haciendo que la longitud focal varíe de un sistema a otro, así como la profundidad campo, cuando usamos un mismo objetivo en una cámara con un sensor menor, la longitud focal aumenta así como la profundidad de campo.

En la izquierda tenemos una imagen con un sensor Full-frame y a la derecha una con un sensor DX. Si aplicamos un recorte para que las imágenes tengan el mismo encuadre observamos que la profundidad de campo es mayor en el formato DX.

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