“El fotógrafo de Mauthausen”. Documentando el horror.

Una de las funciones que tiene la fotografía es la de captar la realidad y almacenar recuerdos. Pero hay ocasiones en las que la realidad nos presenta su cara más siniestra. En esas circunstancias la fotografía cumple una labor documental de los horrores que podemos llegar a causar.

Este es el caso de la siguiente película, basada en hechos reales, que vamos a comentar.

Sinopsis.

La película narra la historia de Francesc Boix (Mario Casas) durante su estancia en el campo de concentración de Mauthausen. Allí trabaja en el departamento de documentación como ayudante del sargento Paul Ricken (Richard Van Weyden), quien se encargaba de fotografiar las muertes no naturales que se producían en el campo.

Allí, mientras realiza las fichas de todos los que ingresan en el campo, va experimentando algunos de los horrores que se cometían contra algunos de los internos. No obstante, mientras ordena ciertos archivos, accede a algunas fotografías tomadas a los judíos referentes a sus condiciones de vida y ejecución. Con esas horribles imágenes en la mente, Boix toma la decisión de robar esas fotografías y tratar de hacérselas llegar al mundo para que conozca el terror que se está cometiendo allí.

Francesc Boix.

La película está basada en la vida de Francesc Boix. Boix se encontraba exiliado en Francia al termino de la Guerra Civil española en la que estuvo combatiendo del lado de los republicanos catalanes. Allí, con la ocupación de la misma por parte de los alemanes, cayó prisionero de ellos y a principios de 1941 fue enviado al Campo de Concentración de Mauthausen donde llegaron a morir dos tercios de los más de 7.000 españoles que fueron llevados allí.

Durante su internamiento en el Campo de Mauthausen estuvo trabajando en el laboratorio fotográfico y, logrando esquivar la seguridad del mismo sacó un importante número de negativos que mostraban la dura realidad del mismo y las prácticas de exterminio que se llevaban a cabo con los presos. En muchas de esas fotografías aparecían varios miembros de las SS responsables del campo así como otros altos del nazismo. Todo ello fue de gran importancia para conseguir la condena de muchas de esas personas y fueron utilizadas en el juicio de Núremberg de 1946 en el que Francesc Boix también compareció como testigo. De igual manera compareció como testigo en el proceso americano celebrado en Dachau contra 61 acusados de los crímenes de Mauthausen.

Después de la guerra, Boix estuvo trabajando en Francia como reportero de prensa para el Partido Comunista Francés. Falleció a los 30 años por una enfermedad renal probablemente causada durante su periodo en Mauthausen.

Podéis aprender más de su vida en el siguiente documental:

Un fotógrafo en el cine.

Todos hemos visto fotografías sobre el horror de los Campos de Concentración alemanes. Imágenes que nos revuelven las tripas y el alma. No obstante, nunca dejan de sorprendernos personas que han perdido esa capacidad de empatía y compasión, que son capaces de no mostrar ningún tipo de sentimientos ante esas situaciones o ni siquiera repara en ello.

Así, por ejemplo, en los últimos meses hemos visto como los responsables del Museo de Auschwitz han pedido a sus visitantes un poco de consideración y respeto dadas las fotos frívolas que se estaban realizando en las instalaciones del mismo.

En la historia que nos ocupa tenemos el caso más extremo de este tipo de personas con el sargento Paul Ricken, una persona que se centraba más en el aspecto estético de la fotografía que en el aspecto documental, que en vez de ver personas sufriendo sólo veía figuras y composición.

Quizás este es el aspecto más sobrecogedor de las guerras, la aterradora capacidad del ser humano de ver al que tiene delante no como una persona sino como alguien a eliminar.

Francesc Boix, antes estas fotografías no puede más que estallar en rabia y es consciente del valor documental de las mismas. A pesar de estar viendo el horror a diario es incapaz de mostrarse insensible ante el mismo. No obstante, Boix no fotografía el horror, solamente fotos de identificación de los prisioneros, de eventos y finalmente de la liberación.

La cámara.

En las primeras escenas de la película podemos ver a Francesc Boix realizando retratos a los nuevos presos para realizar la ficha de identificación de los mismos. Para esta tarea utiliza una de las famosas Speed Graphic americanas.

Para otros trabajos de documentación podemos verlo utilizando alguna de las populares cámaras de fuelle de la época que utilizaban un negativo de 6×9 cm. Lo raro es que en la película parece que utilizan cámaras de la marca americana Kodak (se intuyen las letras de esa marca en el lateral de la cámara) en vez de la alemana AGFA que sería lo más normal.

Finalmente podemos ver como muchos de los oficiales usaban una Leica IIIa o IIIb. En especial el sargento Paul Ricken es la que utiliza para hacer sus trabajos artísticos. Es la cámara con la que finalmente se hace Boix y que utiliza para retratar la liberación de los prisioneros al final de la guerra.

Leica era una de las marcas más prestigiosas y deseadas por todos. El gobierno alemán trato de hacer que fuese una marca que representará el poder y la perfección alemana, pero Leica tenía otros planes. Los dueños cristianos de la marca organizaron la huida y rescate de cientos de judíos en lo que se llamó el “Tren de la libertad de Leica”.

Gazapos.

Aparte del comentado con las cámaras Kodak, la película es bastante fiel a la historia original, y al final de la misma se nos muestran las fotografías originales de la liberación captadas por Boix apreciándose una gran semejanza con las escenas rodadas en la película. Incluso se cuidan los detalles de los números de identificación de los prisioneros y otras particularidades.

Sin embargo, al final de la película, en los créditos, con el afán de recrear los negativos añaden muescas y marcas a las fotografías, y añaden también la marca Kodak y el modelo TX. Sin embargo, Kodak es una marca americana y es imposible que los alemanes usaran tal película, y el modelo TX se presentó en carrete en 1954, años después de acabada la guerra.

Un error pequeño que para muchos pasará desapercibido.

Ficha técnica.

Título: El fotógrafo de Mauthausen.

Dirección: Mar Targarona.

Guión: Roger Danés, Alfred Pérez Fargas.

Producción: Joaquín Padró.

Fotografía: Aitor Mantxola.

Actores: Mario Casas, Alain Hernández, Richard Van Weyden, Luka Peros, Frank Feys, Stefan Weinert, Macarena Gomez.

Montaje: José Luis Romeu.

Música: Diego Navarro.

Nacionalidad: España.

Duración: 110 minutos.

Idioma: Castellano y alemán con subtítulos en castellano.

Poster.

Trailer.

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