¿Por qué no mejoramos como fotógrafos?

Cuando se aproximan estas fechas en las que no ha pasado mucho tiempo desde que hemos iniciado un año, normalmente echamos la vista atrás y examinamos lo que ha sido el año para nosotros. En el aspecto fotográfico podemos preguntarnos el por qué estamos estancados, o por qué no hemos llegado al nivel o la calidad que nos habíamos propuesto.

Vamos a ver algunas razones que pueden explicar este estancamiento.

1.- Falta de práctica o paciencia.

Como cualquier arte o disciplina artística, la fotografía necesita de un aprendizaje y una práctica. Practicar es imprescindible para fijar los conocimientos que vayamos adquiriendo y nos vayamos familiarizando con los controles y uso de la cámara.

También es importante saber ser paciente para esperar el momento adecuado en el que los elementos dentro de nuestro encuadre se encuentran en el lugar adecuado o nos encontramos en la hora y estación de año en la que conseguir la mejor luz o colores.

También debemos de saber esperar a ir adquiriendo los conocimientos adecuados para afrontar determinadas técnicas o para conseguir determinados resultados.

La dedicación y la formación, tarde o temprano, nos llevarán a conseguir mejores resultados.

2.- Obsesión con el equipamiento.

En muchas ocasiones, sobre todo al inicio de nuestra afición, vemos las fotografías que alguien ha conseguido captar y su equipamiento, y pensamos que tal equipamiento es necesario para conseguir tales fotos. Si bien en un 5% de las ocasiones esto puede ser así debido alguna necesidad especifica como fotografía submarina, objetivos macro extremos, etc. En el restante 95% de las ocasiones, la cámara es simplemente una herramienta que nos puede facilitar las cosas si dispone de muchas funciones, pero podemos suplir todas esas funciones extra con un buen conocimiento del equipo que tenemos en las manos y nuestra habilidad para manejarlo. Así mismo, una buena composición y un conocimiento de la luz, es más importante que un buen equipamiento.

3.- No ser autocríticos.

En varias ocasiones he podido escuchar a alguien que se acercaba al mundo de la fotografía decir que lo bueno de la fotografía digital es que puedes hacer decenas de fotos que al final alguna será buena. Tal afirmación no puede ser más desacertada. El mero hecho de hacer muchas fotos, sin someterlas a un básico análisis, solo hará que tengamos muchas fotos malas.

Antes de usar el botón de borrado de nuestra cámara u ordenador, es importante que reflexionemos del por qué hemos escogido una imagen sobre otras; si es meramente por el contenido, si se debe a cuestiones técnicas como un buen enfoque o exposición, o si se trata de cuestiones de composición. De esta manera podremos ir anticipando los resultados en el momento de realizar la foto y conseguiremos mejores resultados.

También es bueno obtener la opinión de alguien imparcial, alguien que además entienda de fotografía. Nuestros familiares y amigos puede que solamente entiendan si les gusta una foto o no, y en muchas ocasiones será por el contenido de la misma y no por la composición o estética. Otras veces serán demasiado indulgentes con nosotros como para sinceros. Lo mejor es alguien que comparta nuestra afición y nos ofrezca una crítica constructiva y consejo, o bien plataformas online que analicen nuestras imágenes y nos aconsejen sobre cómo mejorarlas.

4.- No has desarrollado tu propio estilo.

Hoy en día tenemos acceso al trabajo de infinidad de fotógrafos y sus trabajos, y estamos tentados a tratar de imitar su estilo. Puede ser una buena idea para aprender nuevas técnicas o probar nuevos horizontes, pero si estamos constantemente cambiando de estilo y probando cosas nuevas, no profundizaremos en nuestra técnica ni en desarrollar un estilo propio que caracterice nuestras imágenes.

Es muy complicado ser único y original, pero es algo a lo que todo fotógrafo debe aspirar. Si estamos siempre tratando de imitar las últimas tendencias o estilos, nunca destacaremos ni aprenderemos bien una técnica.

5.- No sales de tu zona de confort.

Puede parecer una contradicción con respecto al apartado anterior. Lo que queremos decir es que es bueno probar nuevas cosas, nuevos retos, nuevas técnicas, etc, pero siempre para reafirmarnos en nuestro estilo y mejorar en él.

Por ejemplo: si practicas la fotografía de paisaje, no quiere decir que debas de pasarte al retrato, pero sí puedes experimentar con la fotografía macro de la naturaleza o probar técnicas de retrato e iluminación a elementos de la naturaleza.

Nunca dejes de aprender y experimentar.

6.- No has aprendido a procesar tus imágenes.

Podemos obtener fabulosas imágenes directamente de la cámara, pero en muchas ocasiones la cámara no es capaz de reflejar fielmente los colores que apreciamos, queremos mejorar el brillo y el contraste, o bien eliminar o cambiar ciertos elementos.

Para dejar la imagen a nuestro gusto en vez de al gusto del ingeniero que diseñó la cámara, es importante aprender a procesar nuestras imágenes con cualquiera de los programas de revelado digital que tenemos a nuestra disposición. Esto nos va a permitir además poder ampliar nuestro campo de acción, haciendo que el proceso creativo no termine en el momento de apretar el disparador de la cámara, sino que ese sea el comienzo de nuestra imagen final.

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