Amelie. Los 1001 propósitos de la fotografía.

Todos nos hemos acercado al mundo de la fotografía de diferentes maneras. Quizás la más frecuente es cuando algún familiar nos regaló una cámara compacta, o cuando un amigo consiguió una cámara y despertó en nosotros el gusanillo por este arte. Quizás hoy en día sea cuando se tiene el primer móvil inteligente. A partir de ahí, también hemos practicado la fotografía por diferentes motivos. Para algunos es simplemente una manera de captar instantes o recuerdos, para otro es una manera de documentar objetos, poder viajar, crear historias, salir con los amigos, etc.

Sinopsis.

Amelie (Audrey Tautou) es una chica de 23 años que trabaja en una cafetería parisina y vive en un viejo barrio de la ciudad de París, Montamartre. Desde pequeña ha crecido sin contacto con otras personas y su vida es algo solitaria. Sin embargo, gracias a un fortuito descubrimiento en su apartamento, Amelie decide que quizás su propósito en la vida sea el de ayudar e impartir justicia entre aquellos que están a su alrededor, y eso hace que se relacione más con ellos y que se abra más al mundo.

Así, trata de encontrar el amor para una compañera de trabajo, entabla relación amistosa con un vecino pintor solitario, trata de arreglar las injusticias de su tendero con respecto a su aprendiz, y trata de que su padre olvide la muerte de su madre y salga al mundo.

Un día, mientras entraba en la estación de metro de Abbesses, presencia una escena en la que un joven Nino Quincampoix (Mathieu Kassovitz) se encuentra recogiendo fotografías desechadas debajo de un Photomaton y sale corriendo para entregar a un viajero un objeto que se ha olvidado.

En ese momento, Amelie cree haber encontrado una posible alma gemela, y dado que a Nino se le cae un álbum de recortes de fotos, empieza entre ellos una especie de juego del gato y el ratón con la intención de Amelie de devolverle dicho álbum.

Un fotógrafo en el cine. Las 1001 escusas para practicar la fotografía.

De pequeña, Amelie pasó su niñez confinada en casa por unos supuestos motivos de salud. Cuando su madre muere de forma trágica, su padre le regala una Kodak Instamatic para que se entretenga y así poder relacionarse un poco con el mundo exterior.

El tener un hobby, ya sea la fotografía u otra disciplina, es una buena manera de tener la mente distraída, de concentrarse en una tarea, mantener una disciplina y conocer gente con la que compartir aficiones.

Nino también fue un niño que creció sin amigos y que recogiendo las fotografías desechadas en los Photomatones va recopilando el paso de los viajeros que han pasado por tales máquinas en las diferentes estaciones de París y crea sus historias.

Podríamos decir que se trata de un documentalista o de alguien con un proyecto fotográfico. Una manera de captar la vida de los viajeros del metro y, a través de las fotografías del Photomaton, tratar de recomponer sus vidas y su recuerdo.

Finalmente tenemos a una Amelie que se confabula con una amiga suya azafata para que mientras viaja por todo el mundo lleve con ella el gnomo de jardín que ha robado de la casa de su padre, le haga fotos y se las envíe a su padre para animarle a salir de casa.

De esta manera vemos como gracias a la fotografía podemos descubrir parajes remotos y saber lo que podemos encontrarnos si los visitamos. La fotografía es una forma de viajar, de conocer otras culturas y, en cierta manera, otras gentes.

Las cámaras.

.- Kodak Instamatic.

Desde sus comienzos como fabricantes de cámaras allá por 1888, el eslogan de Kodak siempre ha sido: “Usted aprieta el botón. Nosotros hacemos el resto”. Esto les llevó a fabricar unas cámaras muy sencillas que básicamente eran una caja con un objetivo fijo, una manivela para avanzar la película y un botón de disparo. Motivo que les llevó a ser una de las marcas más populares entre los fotógrafos noveles.

El paso del tiempo no hizo que cambiaran de idea, y en 1963 presentan la Kodak Instamatic 50. Un modelo de cámara que se caracterizaba principalmente por no usar carretes de película sino unos cartuchos con la película que se introducían en la cámara para hacer el proceso de alineado del carrete lo más sencillo posible y aprovechar así al máximo el número de fotografías que podíamos tomar.

La producción se extendió durante 25 años, y desarrollaron casi 100 modelos diferentes. Entre esos muchísimos modelos encontramos la Instamatic 25 que se fabricó también en España entre los años 1966 y 1972.

La Instamatic más popular fue el modelo 56x que tenía un cromado de imitación todo a su alrededor junto con una imitación a la rugosidad del cuero en la parte frontal. Una decoración que trataba de dar una imagen más “lujosa” a esta cámara básica.

En el aspecto técnico nos encontramos con un objetivo fijo de 43mm, que nos da un ángulo de visión muy similar al de la simple vista, una distancia mínima de enfoque de 1.2 metros y un diafragma f/11, la velocidad de disparo variaba entre 1/80s (si seleccionamos la opción sol) y 1/40s (si seleccionamos nublado o flash). Unas velocidades un poco críticas si no tenemos buena luz o buen pulso.

En su afán para facilitarnos el uso de sus cámaras, Kodak ideó los pequeños cubos de flash llamados MagiCube disponibles para 4 disparos muy parecidos a los populares para otras cámaras pero que tenían la particularidad de que giraban al mismo tiempo que arrastrábamos la película estando de esta manera perfectamente orientados y siempre listos para funcionar, ahorrándonos unos segundos entre foto y foto.

.- Photomaton.

El fotomatón fue inventado por Anatol Josepho en Nueva York en 1925. En 1927 vendió su patente a Henry Morgenthau por 1.000.000$, y ese mismo año un inversor británico compró los derechos de explotación para Europa. En Francia, las cabinas de fotos fueron importadas a finales de 1928 en París. La compañía Photomaton fue creada en 1936.

En la década de 1950 es cuando se populariza el Photomaton. No sólo como una forma rápida de hacerse unas fotos de carnet, sino como una manera cómoda y sencilla de hacerse un retrato sólo o en compañía. También es en esa década en la que algunos fotógrafos lo usan para expresar su arte. Así, en 1957, Richard Avedon, hizo retratos de varias celebridades en un Photomaton para la revista Esquire. Años más tarde, en 1972, Franco Vaccari instaló un Photomaton en la Bienal de Venecia.

En 1976 empezaron a realizar fotografías en color y a partir de 1990 el mecanismo empezó a estar asistido por un ordenador. En 2001 Photomaton lanzó Digibooth, su primera máquina automática de revelado digital en 2003, y la primera máquina de revelado instantáneo en 2009, el Photobook Maker.

.- Polaroid.

Aunque no sabemos con qué modelo exacto de cámara se tomaron, sí sabemos que esta marca ha sido muy popular desde siempre en la fotografía instantánea. La fotografía Polaroid permite obtener una imagen casi al instante y compartirla con el sujeto fotografiado allí donde nos encontremos como una postal o como recuerdo. Eso la hacía muy popular no sólo para almacenar recuerdos, sino para compartirlos.

Otra gran película que usa las fotografías Polaroid como recurso, y de la que ya hemos hablado en este blog es Memento.

Gazapo.

En los primeros minutos de la película vemos a una Amelie niña haciendo fotos con su Kodak Instamatic. En los planos que aparece de frente podemos ver como la cámara luce correctamente, pero en algunos planos de espaldas de la pequeña Amelie parece que el botón de disparo pasa del lado derecho al lado izquierdo.

El director parece haber volteado estas escenas meramente por razones compositivas. Desde atrás y con el sujeto mirando hacia la izquierda, la cámara quedaría oculta a la mirada, así que volteamos la imagen y ya tenemos una cámara con el botón de disparo a la derecha perfectamente visible. Es un truco bastante sencillo de hacer y que se utiliza mucho también cuando queremos tener imágenes dentro de un coche que tiene el volante en un lado distinto al del país de rodaje. Se gira la imagen y listos.

Curiosidad.

Audrey Tautou es gran aficionada a la fotografía. De niña se familiarizó con el trabajo del fotográfo de vida salvaje Dian Fossey, y cuando alcanzó la fama con Amelie utilizó la fotografía como una especie de terapia para saber copar con la misma. Así, era fácil verla haciendo fotos a sus entrevistadores con una Leica después de sus entrevistas.

Esta afición la llevó a profundizar aún más en la fotografía y a practicar con ella misma en una serie de autorretratos tomados con diferentes cámaras analógicas en una serie de imágenes con las que montó una exposición llamada “Superfacial” en 2017.

Ficha técnica.

Título: Amelie (Le fabuleux destin d’Amélie Puulain).

Año: 2001.

Director: Jean-Pierre Jeunet.

Intérpretes: Audrey Tautou, Mathieu Kassovitz, Rufus, Maurice Bénichou, Isabelle Nanty, Lorella Cravotta, Serge Merlin, Jamel Debbouze, Dominique Pinon, Urbain Cancelier, Kevin Fernandes, Amaury Babault.

Producción: Claudie Ossard.

Guión: Jean-Pierre Jeunet, Guilliaume Laurant.

Música: Yann Tiersen.

Nacionalidad: Francia / Alemania.

Duración: 122 minutos.

Poster.

Trailer.

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