8 maneras de introducir misterio e intriga en tus retratos.

La mayoría de las veces realizamos un retrato para resaltar las características físicas de una persona o la forma en la que se relaciona con el entorno realizando alguna actividad. Sin embargo, en otras ocasiones nos puede interesar ofrecer una visión más artística e introducir elementos misteriosos que hagan que la imagen final nos atrape por más tiempo.

Vamos a ver 8 formas de conseguir unas fotografías más misteriosas que podemos realizar con cualquier cámara y en cualquier entorno.

1.- Utiliza siluetas.

Crear una silueta es probablemente la forma más sencilla de añadir un poco de misterio a nuestras fotografías. En una silueta el sujeto permanece en oscuridad, perfilado frente a un fondo brillante, y ese contraste es visualmente fuerte.

Dado que no podemos percibir ningún detalle sobre la identidad del sujeto, esto dejará al observador intrigado sobre a quién está viendo, y esto creará una impresión más duradera de la imagen.

Para crear una silueta colocaremos al sujeto por delante de la fuente de luz. La parte complicada viene a la hora de conseguir una buena exposición. Si el sujeto ocupa un parte diminuta del encuadre no vamos a tener ninguna dificultad a la hora de realizar la silueta ya que la cámara calculará la exposición correcta para el fondo y el sujeto quedará en penumbra. Sólo deberemos de enfocar, re-encuadrar y disparar.

Si el sujeto ocupa una porción grande del encuadre, la cámara tenderá a compensar la exposición iluminando al sujeto y sobre-exponiendo el fondo. Para evitar esto debemos de calcular la exposición para el fondo y el enfoque para el sujeto. Una manera de hacerlo es usar la medición puntual de nuestras cámaras y, en el modo manual, medir la exposición para el fondo enfocando después al sujeto. Otra manera es usar el la función AE-L/AF-L de las cámaras y exponiendo el fondo, bloquear esa medición para posteriormente enfocar al sujeto y disparar.

Los mejores momentos para conseguir siluetas en exteriores es a la salida o a la puesta del sol, ya que tendremos el sol muy bajo y además con unos colores cálidos muy agradables. En interiores podemos aprovechar el sol que entre a través de una amplia ventana. Si usamos luz artificial, cualquier momento es bueno ya que solamente debemos de colocar esa fuente de luz por detrás del sujeto.

2.- Muestra sólo una parte del sujeto.

Cuando sólo mostramos una parte del sujeto, nuestra mente trata de buscar más información creando su propia historia.

La realización de este tipo de retratos no reviste dificultad técnica, ya que simplemente debemos de enfocar y encuadrar para una parte del cuerpo. Lo que si es interesante es poder introducir un fondo interesante a nuestras fotos para que el misterio no se reduzca sólo al sujeto sino que también pueda albergar al lugar en el que se encuentra.

3.- Oculta el rostro del sujeto.

Nada nos identifica más que nuestro rosto (de ahí que sea la imagen que llevamos en nuestro DNI o pasaporte). Cuando ocultamos el rostro estamos ocultando no sólo nuestra identidad sino nuestras expresiones y sentimientos. Ocultar el rostro tiende a crear un ambiente oscuro y siniestro que puede ser muy efectivo a la hora de introducir misterio a nuestros retratos.

Una de las maneras más sencillas de ocultar el rostro es fotografiando al sujeto desde detrás. Tener el rostro tapado con una capucha aumenta aún más ese misterio y puede ayudarnos además a conseguir un buen contraste con en fondo si elegimos bien los colores del mismo.

Fotografiar a una persona de espaldas mientras mira hacia el horizonte es también una gran manera de implicar que el sujeto tiene cierta conexión con el entorno frente a él y deja al observador la tarea de figurar dicha conexión.

Lo bueno también de este método es que nos es más fácil encontrar sujetos ya que protegemos su anonimato, pueden sentirse más cómodos y no necesitan forzar una pose en el rostro.

4.- Haz que el sujeto ocupe sólo una pequeña porción en el encuadre.

Cuando el sujeto presenta un tamaño muy pequeño en el paisaje, la falta de detalle en él hará que el observador se pregunte sobre la identidad del sujeto y sobre la actividad que está realizando en ese lugar tan alejado.

Este tipo de composición crea gran tensión en la imagen ya que crea en el observador el deseo de acercarse al sujeto fotografiado.

En este tipo de capturas vamos a tener bastante espacio vacío que nos va a ayudar a enfatizar el sentido de escala y la inmensidad de la naturaleza con respecto al tamaño humano. Esa pequeñez con respecto al universo siempre levanta una chispa de interés.

Si introducimos objetos en el primer plano obtenemos también una sensación de profundidad y hacemos que la mirada viaje por la foto desde el primer plano hasta el fondo pasando por el plano en el que se encuentra el sujeto. Realizamos de esta manera un pequeño viaje por el encuadre.

5.- Coloca al sujeto en una pose inusual.

Si observamos al sujeto en una pose o lugar inusual, inmediatamente nuestro cerebro se hará preguntas y pasaremos más tiempo mirando la imagen para tratar de encontrar respuestas.

En vez de realizar un retrato tradicional con tu modelo posando frente a ti, trata de colocarlo en una pose poco habitual, en un lugar poco común o con un ángulo o perspectiva diferente. Sea como sea, no fuerces una situación que pueda ser peligrosa para ti o para el modelo.

Una situación más sencilla y segura es la de hacer que el modelo pose con los ojos cerrados. Eso nos hará preguntarnos: ¿está durmiendo?, ¿en qué sueña?, ¿está pensando, rememorando algo? Los ojos, la mirada, nos dice también mucho sobre una persona, así que al no verlos introducimos una buena dosis de misterio.

6.- Desenfoca el sujeto.

Si conseguimos una estrecha profundidad de campo podemos hacer que nuestro sujeto esté desenfocado, añadiendo de esta manera una buena dosis de misterio. Los principales factores que hacen que tengamos esta estrecha profundidad de campo son (por orden de importancia) una gran apertura, una gran longitud focal y enfocar a un objeto cercano.

Este método también crea un fuerte sentido de profundidad en la imagen. Si conseguimos un gran enfoque en el primer plano y un fondo totalmente desenfocado, conseguiremos tener 2 planos completamente diferenciados en nuestra imagen.

Podemos usar también superficies translucidas para desenfocar o deformar levemente al sujeto. Podemos usar un cristal biselado o empañado, o cubrir nuestro objetivo con un objeto translucido como una media, una gasa, etc.

7.- Usa líneas que dirijan la mirada.

Las lineas conductoras tienen mucha fuerza a nivel compositivo y también pueden añadir un elemento misterioso a la imagen. El ojo tiende a recorrerlas, y si sabemos jugar con ellas pueden inducir intriga a la escena. Para ello, deben de empezar en el primer plano y llevarnos hasta el sujeto.

Si el sujeto se encuentra desenfocado, silueteado o en alguna de las situaciones anteriores, el efecto se refuerza.

8.- Usa complementos.

Los complementos pueden ser usados con muchos propósitos como añadir color, resaltar partes del encuadre, crear ambiente, etc.

Si el sujeto lleva una maleta, nos preguntaremos si va o viene de viaje, cuál es el destino, qué le lleva a viajar, etc. Si encontramos un elemento que no elemento que no debería de estar ahí, inmediatamente nos preguntamos cómo ha llegado ahí.

Los paraguas son uno de los accesorios más versátiles que podemos tener: no ocupan mucho tamaño, con lo que podemos llevarlos siempre con nosotros, añaden color y forma a nuestras imágenes, y pueden usarse para ocultar parte del sujeto,

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