Polarización cruzada. Cuando el plástico barato se convierte en arte psicodélico.

El filtro polarizador es quizás uno de los primeros filtros que adquirimos para nuestro equipo. Nos permiten oscurecer los cielos, saturar los colores y eliminar reflejos. Pero hay algún que otro uso más para ellos, y entre estos se encuentra la posibilidad de conseguir un efecto psicodélico cuando los usamos en combinación de algún objeto de plástico.

La fotografía de polarización cruzada proviene de un proceso científico que se empleaba para encontrar puntos débiles en plástico y cristal. Hace unos 20 o 30 años, está técnica se hizo bastante popular en el mundo de la fotografía (como en su momento el HDR) y aún hoy podemos encontrar cierto divertimento en ella.

La realización de este tipo de fotografía es bastante sencillo. Lo primero que necesitamos es un filtro polarizador acoplado a nuestro objetivo, uno o varios objetos de plástico, y una fuente de luz polarizada. Esta última parte es la parte más intrincada. Tenemos dos opciones para conseguir esto. La primera es colocando una lámina polarizadora delante de nuestra fuente de luz (si es una fuente grande) o colocando un filtro polarizador (si la fuente es pequeña). Sin embargo, lo más seguro es que no dispongas de una lámina polarizadora, y si dispones de otro filtro polarizador (porque tengas algún objetivo con distinto diámetro de rosca), preparar la instalación no es nada sencillo.

Afortunadamente tenemos una segunda opción. La pantalla de nuestros ordenadores, de nuestras tablets, teléfonos, y algunos televisores, incorporan esta lámina y emiten luz polarizada. Así que lo único que debemos de hacer es usar alguna de esas pantallas como nuestra fuente de luz polarizada. Si se trata de la pantalla de nuestro portátil o tablet, podemos usarla además como soporte sobre la que colocar nuestros objetos de plástico.

Si tenemos unas gafas de sol polarizadas, también las podemos usar para polarizar nuestra fuente de luz, ya sea una linterna o el flash. No es la opción más cómoda, pero nos puede servir en un apuro.

A la hora de colocar los elementos, nos puede ser muy útil la utilización de un trípode. Sobre todo si vamos a utilizar una pantalla como soporte y necesitamos de hacer las fotografías desde un plano vertical por encima de ellos.

Ahora simplemente nos queda ajustar el filtro polarizador. Tenemos dos opciones: podemos girarlo hasta obtener un fondo completamente blanco, o bien, girarlo en la dirección opuesta hasta conseguir un fondo completamente negro. De esta manera obtendremos el mayor contraste entre los colores que se producen sobre el plástico y después realizar ajustes menores en el procesado digital. También, podemos invertir la imagen para pasar de un estilo de fondo o modificarlo a nuestro gusto.

Las posibilidades son amplias, aunque funcionan más como un divertimento que como algo que podamos incorporar a un rango amplio de fotografías.

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