Yashica Y35. La cámara soñada por un hipster, o su pesadilla.

Yashica siempre ha sido una marca japonesa que asociamos a los tiempos de los carretes de fotografía y que se dedicaba a fabricar cámaras compactas con una calidad más que decente. Desde 1949 hasta 2005 estuvo fabricando y exportando cámaras y lentes a todo el mundo. Pero en 2005 Kyocera, que poseía la marca, cerró la fábrica y, en 2015, los derechos de utilización de la marca fueron vendidos a un grupo de empresas en Honk Kong. Hace algo más de un año, la nueva marca Yashica decidió apuntarse a la moda de relanzar ciertos productos clásicos adaptándolos a la era digital. Para ello lanzó una campaña Kickstarter con la Yashica Y35 que alcanzó más de 1 millón de dólares en un tiempo récord.

Con esta cámara, Yashica pretendía volver a tener en el mercado una cámara compacta que aunara el estilo de los 80 o 90’s, las características de utilizar un carrete de fotografía y las ventajas del mundo digital.

La idea revolucionaria de esta cámara era la introducción de los digiFilm. Unos dispositivos que cumplen la función que tienen los carretes de película y que simulan lo que podría ser una película en Blanco y Negro, una de sensibilidad ISO 1600, y otra serie de virados con colores más cálidos, intensos o fríos. En total, 6 diferentes posibilidades: 6×6, My Fancy, 200, B&W, 1600 o Blue.

La idea parecía muy interesante, y por un precio de salida de poco más de 150$ el número de pedidos se disparó. Volver a tener esa sensación de tener que cargar el carrete y avanzar el mismo antes de poder realizar otro disparo, eran sentimientos nostálgicos que aumentaron las ventas.

No obstante, cuando la cámara ha empezado a llegar a las manos de los compradores a finales del año pasado, la decepción ha sido enorme. Gran parte de esta decepción ha venido por parte de la calidad de los materiales y otra por la falta de funciones que todo el mundo asumía que debería de tener la nueva cámara.

La cámara está fabricada completamente en plástico. Aunque en algunas partes presenta un aspecto metálico, todos sus componentes son de plástico (y no precisamente de buena calidad). Además presenta ciertos botones que no son funcionales.

En la parte superior de la misma solamente funciona el botón de encendido, la palanca de avance de carrete y un dial para trabajar la compensación de la exposición. La ruleta de rebobinado y la zapata del flash son mero adorno. Aclarar que si no avanzamos el carrete el botón de disparo se bloquea. El control de la exposición nos permite sub- o sobre- exponer hasta 2 pasos, pero lo deberemos de hacer a ciegas ya que no hay ni fotometro ni pantalla que nos permita ver como estos cambios afectan al resultado. Quizás la experiencia vaya indicando qué hacer con este dial.

En la parte frontal tenemos un objetivo fijo que equivale a un 35mm y apertura fija también de f/2.8. El problema lo tenemos de nuevo en que lo que tenemos es un bloque de plástico no muy bueno, con una lente también de plástico y sin la posibilidad de modificar ni la apertura ni el enfoque aunque en el anuncio inicial daba la sensación de que sí podía girar el objetivo para modificar alguno de estos parámetros. Además, el sensor que incorpora es de 1/3.2 pulgadas que equivale más o menos al que encontramos en un teléfono móvil con una resolución de 14 megapixel.

El hecho de que no podamos controlar ni la velocidad ni la apertura, y que el ISO sólo podamos hacerlo a base de cambiar el cartucho, hace que no sepamos a priori si el sujeto va a salir nítido si se encuentra en movimiento. también el hecho de tratarse de un sensor tan pequeño hace que, aunque tengamos una apertura muy grande, no vayamos a poder sacar los fondos desenfocados y todo va a estar enfocado a partir de una distancia de 1.5 metros de la cámara.

En la parte de atrás tenemos la tapa de acceso al compartimento en el que insertar los cartuchos digiFilm y las baterías, 2 pilas tipo AA normales. Los cartuchos, ya hemos comentado, lo único que hacen es cambiar los ajustes y revelado de la cámara y a la hora de cambiarlos debemos de apagar la cámara, abrir la tapa, cambiar el cartucho, volver a encender la cámara y disparar.

Finalmente, en la parte inferior tenemos una tapa que oculta la ranura para insertar una tarjeta SD y presenta una conexión micoUSB que sirve para descargar las imágenes de la tarjeta así como para sincronizar la cámara con la fecha y hora que tengamos en nuestro ordenador.

Las principales quejas de los compradores han sido que el sacrificio en la calidad de materiales no se ha visto recompensado por posibles ventajas en la aspecto de la captura digital. Se ha sustituido el carrete por una tarjeta SD y los digiFilm, y en el camino se ha bajado la calidad de los materiales y de la lente. Se tiene también un sensor tan pequeño que no llega ni por asomo a la calidad que nos daba el carrete. La cámara tiene más aspecto de maqueta de escaparate que de cámara en sí.

Además, de entre los 7.000 usuarios que recibieron las primeras cámaras se han reportado muchos fallos en el funcionamiento de las mismas. Los que más se repiten son los siguientes:

.- La cámara se apaga cuando se presiona el obturador.

.- La cámara ni siquiera se enciende.

.- Las partes de la cámara se están rompiendo y cayendo.

.- La cámara es difícil de sostener mientras se presiona el obturador.

.- Muchos patrocinadores aún no han recibido sus cámaras y no han recibido ninguna actualización sobre el estado del envio.

.- Muy mala calidad de imagen, comparable a cámaras de juguete baratas para niños.

.- Etiquetado incorrecto en los cartuchos digiFilm, lo que resulta en estilos de fotos no coincidentes.

.- Fotos en blanco y negro saliendo en azul.

.- Un botón de disparo no confiable que no siempre realiza una foto cuando se presiona.

.- El obturador toma fotos en el camino hacia arriba en lugar de cuando está completamente presionado.

.- Un botón del obturador tan rígido que es inutilizable.

.- La palanca de enrollamiento se atasca y debe ser empujada manualmente hacia atrás.

.- Las pegatinas en la cámara tienen burbujas y están defectuosas.

.- Las fotos no se pueden encontrar después de que son capturadas.

.- Dificultad para insertar los rollos de digiFilm en la cámara.

.- Al retirar la cubierta de la lente, la lente se separó del cuerpo de la cámara.

.- Un cable incluido que no es compatible con la cámara.

.- Las fotos están fuera de foco y distorsionadas.

Pagar más de 150$ por algo que se asemeja más a un juguete que a una cámara es lo que tiene a los compradores muy enfadados. Enfado que debe de alcanzar mayores cuotas entre aquellos que llegaron a pagar 240$ por la edición especial forrada en cuero.

Si a pesar de las críticas, sigues deseando hacerte con esta cámara puedes consultar cómo hacerlo en la página de Yashica.

No obstante, nuestro propósito con este artículo es que aprendamos a ser cautos a la hora de comprar y que aprendamos a percibir las señales de alerta que pueden evitar que seamos defraudados.

En primer lugar, si conociéramos la historia de Yashica sabríamos que no se trata de la marca tradicional sino de una nueva compañía. Si eso no nos hubiera hecho sospechar, lo debería el hecho de pensar el por qué una gran compañía necesita de una campaña Kickstarter y no encarga un equipo de investigación de mercado  o asume el riesgo de lanzar un nuevo producto.

En segundo lugar nos debería de llamar la atención el que en las características de la cámara encontradas en la página de Kickstarter faltase información sobre el peso o materiales de fabricación que nos hubiera alertado de que una cámara tan ligera no podría contener mucho metal. Siempre que falten datos en las características deberíamos de sospechar.

En tercer lugar al analizar las fotos de muestra de la cámara podemos ver una en la que se muestra un fondo desenfocado, algo que con las características del sensor de la misma, y como hemos mencionado más arriba, es algo imposible de conseguir.

Finalmente, siempre es prudente no invertir demasiado dinero en un producto que no ha salido al mercado y no sabemos cómo va a funcionar. Kickstarter solamente pone en contacto creadores con patrocinadores y confía en la buena fe de ambos, no realizando devoluciones ni de producto ni de dinero. Así que, si tenemos dudas o no nos sobra el dinero, mejor es esperar a la salida al mercado del producto y revisar las opiniones de gente que realmente lo haya probado.

Nunca estaremos a salvo de ser engañados, pero que no sea porque somos descuidados.

2 Respuestas a “Yashica Y35. La cámara soñada por un hipster, o su pesadilla.

  1. Pues yo tengo muchísimas ganas de probarla así que estoy mirando por eBay para ver si empiezan las ventas en masa. Lo que sospecho es que es tan desastre que va a acabar dándose la vuelta y va a convertirse en objeto de culto. Como vea una por 30-50 euros…

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